Ciudad subterránea.
Dedicada a mi hermana Violeta
En algún rincón de la Capadocia tuve la ocasión de visitar un lugar muy similar a mis propias entrañas; un lugar laberíntico, oculto, siempre cambiante, siempre parecido y siempre intenso; un lugar en el que, aunque pareciera aparentemente imposible, se podía respirar aire puro a muchos metros bajo tierra.
He soñado algunas veces que volvía allí, y que me cobijaba al abrigo de una tremenda oscuridad. Tras uno de esos sueños compuse esta obra.